Deafland

ALEJANDRO MEJIA ABAD

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Oceana - Endless Summer

Esta canción, la oficial de la Eurocopa 2012, es el ejemplo perfecto de globalización de la música popular comercial: Para un evento que se jugará en Ucrania y Polonia, una señorita alemana de descendencia martinica (es decir, políticamente, francesa), hace una canción que suena más a Jamaica, o a la misma que un somalí hizo en el 2010 para el mundial de Sudáfrica, que a cualquier cosa que suene en los países en donde realmente la van disfrutar.

Después no chiten cuando la canción oficial de la selección española, sea de unos paisanos que saben más de pandebono y lulada que de paella y sangría.

Disfrútenla en vivo y por primera vez en un magno evento futbolero en la ceremonia previa o intermedia a la final de la Uefa Champions League que se llevará a cabo en Munich. 

(Más info en: http://www.billboard.biz/bbbiz/industry/branding/how-oceana-s-euro-2012-soccer-cup-synch-1006860952.story)

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El no concierto de la historia


Con el anunció del concierto de Paul McCartney, se disparó en redes sociales -y en la calle, hay que decirlo- una beatlemanía sin precedentes, por lo menos para las personas de mi edad, en Colombia. Ahora todo el mundo era tan fan de los de Liverpool (y les digo así porque me encanta escribir la palabra Liverpool), como yo lo había sido desde que por allá a principio de los 90’s, en el paquete básico de mi educación doméstica, mi papá había decidido incluir conocer la música y la historia de cada uno de los integrantes. 

Teniendo un cubrimiento mediático que no se le daba a ningún concierto desde hace rato -no era para menos teniendo en cuenta que era un Beatle- llegó el día del concierto en El Campín, que desde hacía años no era prestado para este tipo de espectáculos. Filas llenas de gente de todas las edades con camisetas, manillas, pines, cachuhcas, etc. de los Beatles; Un público homogenizado por una poker face que no pretendía decir otra cosa que “Yo sé más de los Beatles que tú”, digno de este tipo de conciertos; en fin… Un ambiente increíble…

Todo iba bien, entonces, hasta que atravesé el último anillo de seguridad y uno de los conos de tránsito con vida (así llamo a los miembros del personal de logística, por su ineptitud y brillante vestimenta anaranjada) me dice en tono corporativo, y como si todavía lo estuviera practicando, “Bienvenido al concierto de la historia”. 

¿Concierto de la historia? ¿Un concierto que llegó con un retraso de 50 años? No. No me crea tan aguacate. 

No dormí, entonces, divagando que si bien McCartney, SIN DUDA ALGUNA, es el artista musical más importante que ha venido a Colombia a ofrecer un concierto, por encima de gigantes como Elton John, Sting y la misma Madonna que vendrá a finales de este año, hay otras variables que deben ser tenidas en cuenta para ponerle este rótulo a un concierto. 

Primero que todo, la vigencia del artista. Paul McCartney dejó de hacer música “de alto impacto” hace varios años. Probablemente desde que los Beatles se disolvieron. Si un artista llena un estadio, basado en las canciones que lo hicieron inmortal hace 50 años, no estamos hablando del concierto más importante de la historia, sino de un logro histórico, como quien se gradúa del colegio a los 22 años después de haber repetido décimo grado cuatro veces. 

En este sentido, consideraría mucho más importante, por lo que representó para el país haber sido incluido en la gira de sus conciertos, el concierto que dio Guns and Roses en El Campín en 1992; los conciertos de James Brown (Sí, ¡JAMES “GUERAPA” o “FEEL GOOD” BROWN!) y Tom Jones en pleno auge de los dos artistas en 1973; y el, desconocido para muchos, concierto que ofreció en el hoy llamado “Teatro Jorge Eliecer Gaitán”, Bill Halley & The Comets -intérpretes de “Rock Around The Clock” en 1962.

No me descarten aquí, de todas formas, el último concierto de Shakira, a la que pocos tenemos el don de mirar con subjetividad, en Bogotá; y si, como está por confirmar, Katy Perry y Lady Gaga incluyen a Colombia en su gira y vienen con sus #1s mundiales en el segundo semestre de este año, la discusión sobre “importancia” podría empezar a tener ganadores fácilmente. 

Segundo, el tema de la calidad del concierto, como tal. Sería irrespetuoso e insolente tener quejas de Paul McCartney, su banda, su repertorio y su espectáculo, pero créanme que en este frío pueblo se han visto y oído cosas mejores y me refiero, específicamente, a una sola y es el concierto de “The Dark Side of The Moon Tour” que Roger Waters -bajista y compositor de Pink Floyd- nos regaló -porque el costo económico se le quedó corto al espectáculo- en marzo de 2007.

Sí. Yo sé que también es un concierto con 30 años de retraso, pero nunca se había visto un montaje así en este país: Surround impecable, las pantallas 3D, las animaciones proyectadas, el cerdo inflable con mensajes políticos (dos días antes de la venida de Bush) que salió volando al cielo, las luces que formaron el prisma del “Dark Side Of The Moon”, el repertorio, la banda, Roger… Todo.

No es cuestión de subjetividad, es un hecho que el mejor concierto, como concierto, que ha habido en Colombia es el que yo, personalmente, no llamo concierto sino experiencia; Es el que Waters dio ese inolvidable viernes en el que sentí, como muchos sintieron hasta el jueves, que podía morir tranquilo. 

Seguramente, hay otras mil variables que podrían determinar qué tan importante es un concierto. Lo cierto es que entre la mil veces nombrada subjetividad que tiene esto de la música como expresión artística por excelencia, hay parámetros que nos permiten, por lo menos, debatir cuándo algo es lo que nos quieren hacer creer que es y cuando no… Y con el perdón de los que lo dicen y lo refuerzan, el concierto de Paul McCartney en Bogotá no fue -e incluso estuvo lejos de ser- el “concierto de la historia”. 

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2rdstudio:

Shakira - Pies Descalzos

Quitándole las obvias ventajas tecnológicas que tienen los videos de esta época, hay que decir que este video, lanzado hace 16 años y recién subido al canal de VEVO de Shakira es uno de los mejores, en términos de concepto, articulación con la música y dirección de arte, que tiene un artista colombiano. Por eso hay que seguir insistiendo en la necesidad de hacer las cosas bien desde el principio. Sólo un artista con una base sólida llega lejos. El resto se quema. 

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2rdstudio:

Esteman feat. Andrea Echeverry - Aquí estoy yo

Este clip -el tercero de Esteman- consolida la marca de este artista a pesar de no llevar, si quiera, tres años de carrera. Cuando el concepto está claro y los elementos que lo materializan son perfectos, el resto no importa. 

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Ladrador


Cabalgamos por el mundo

en busca de fortuna y de placeres

Mas siempre atrás nos ladran,

Ladran con fuerza…

Quisieran los perros del potrero

Por siempre acompañarnos

Pero sus estridentes ladridos

Sólo son señal de que cabalgamos

Johann von Goethe

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Los Fans, entidades de otro planeta.

Una vez, en una reunión de trabajo donde se discutía el éxito de un producto musical en términos comerciales, le pregunté a un manager a quien -por su trayectoria- respeto mucho, de dónde salían tantos fans. Su respuesta fue: “No sé, pero todos llegaron en la misma nave espacial”. Su tono fue serio, como si en realidad lo creyera; como si no tuviera reparos en pensar que cada vez que un fan violaba las normas de seguridad de los camerinos de los artistas, la sensación era la misma que tener un acercamiento con alguien de un planeta lejano; como si estuviera convencido de que esos campamentos espontáneos que se hacen al frente del Parque Metropolitano Simón Bolívar una noche antes de cada concierto de La Mega o Los 40 Principales, fueran dignos de ser estudiados por la NASA.

Pues bien, es mi deber informarle que a pesar de lo extra terrestre que pareciera ser esta invasión, quienes están al interior de las carpas, y quienes mienten a costa de lograr estar cerca de los artistas y músicos, son personas que estudian y trabajan como usted, pero con la gran diferencia de que ellos tienen la particularidad de ser fans y reconocerse a sí mismos como tal.

Sí. Fans: Miembros de clubes de fans de artistas, de músicos, y de bandas que, a lo mejor, usted ni si quiera ha oído nombrar.


¿Qué pueden tener en la cabeza estos curiosos personajes, devotos de un artista de corta trayectoria, dudoso talento e inverosímil futuro en el mundo de la música?

Muchos pensarían que nada. Otros pensarían que la tuerca que les faltó, les agrandó el corazón. Lo cierto es que para entender su locura, o por lo menos para saber cómo pretenden justificarla -porque dudo que al final de este escrito haya logrado entenderla- es más fácil preguntarles que juzgarla.

De lo que si estoy seguro, es que ser fan es muchísimo más que figurar en las redes sociales con un nombre como “DayaNnIta HerMoziZima RmRz” y comentar en cada foto de su artista -en una jeringonza tal vez entendida únicamente por ellos- cosas como “Rs eL + Beio d ToDos!!!!! PaPaSSSSSSSSSiTOOOOSSS!”; mucho más que asistir -porque sí- y sin importar que caiga una tormenta eléctrica a los conciertos; mucho más, incluso -y aunque parezca increíble- que asumir una identidad ante el mundo que tenga más que ver con la banda que uno ama, que con la que uno es en realidad.

¿Qué es, entonces, ser fan?

Según David Higuera -más conocido como David Wamba por su afición a la banda de pop capitalina- “ser fan no es solo decir ‘me gusta Wamba o me gusta determinado grupo u solista’. Ser fan es amar y defender lo que te gusta con todo el corazón, es dar todo de ti mismo para que las personas que están detrás del micrófono sientan tu cariño y tu apoyo; Es hacer cosas que jamas imaginaste hacer por personas de tu familia o por tus amigos mas cercanos”.

Una locura completa, ¿no? ¿A costa de qué, entonces, todo este amor? ¿Dónde está la ganancia del fan?

Aunque ninguno de los fans con los que tuve un “encuentro cercano”, lo dijo directamente, parece que el contacto con sus artistas parece ser su fin último. Angélica Cárdenas, miembro del club de fans de Juan Fernando Velasco, dice respecto a las motivaciones, que “uno obviamente quiere hablarle , tomarse fotos ir a sus presentaciones y más cuando visitan el país cada dos, tres o mucho años más, pero creo que también uno siempre quiere entablar una relación que permita que él te reconozca, es decir que sepa, quien eres tú que existes “. Reforzando esto, Camilo Van Gogh -líder del club de fans de La Oreja de Van Gogh y a quien nadie, hoy en día, conoce por su verdadero apellido- contaba lo emocionante -hasta el punto de llorar- que fue para él poder conocer a la banda española; tenerlos al lado; poder hablarles y tomarles fotos. Él confiesa, hoy, que una de las cosas que más espera, es que los miembros de La Oreja de Van Gogh recuerden que en Colombia está Camilo esperándolos nuevamente. David Wamba, por su parte, está tranquilo. “Los muchachos” (como se refiere a los integrantes de Wamba) lo conocen, lo saludan y invitan a los camerinos siempre que lo ven por ahí.

Sin embargo, llegar hasta donde han llegado Angélica, Camilo y David no es fácil. La vida de fan está llena de locuras y sacrificios indignos de una persona racional.
Daniel Roodríguez Angarita, quien escribe su apellido con doble “o” para ser encontrado más fácilmente en Facebook, y quien también fue fundador de la Tettomanía -uno de los clubes de fans más organizados e importantes de Colombia- cuenta cómo una vez dejó todo tirado y se fue a ver a Don Tetto hasta Bucaramanga. Claro… esto no tiene nada de irracional, si no se sabe que por esa época, Don Tetto tocaba cada ocho días en Bogotá. Ésto, sin embargo, es poco, si se conoce la historia de Angélica que, en su época de fan de Voz Veis, para lograr conseguir boletas para un concierto privado, se paró a cantar -a pesar de los abucheos y rechiflas de la gente- en un karaoke instalado en el Centro Comercial Centro Chía. Peores, esos sí, los cuentos de Camilo Van Gogh, quien fue despedido de su cargo como empacador de Carulla por irse a seguir al aeropuerto, al hotel, a las emisoras de radio y al concierto a La Oreja de Van Gogh, y, sobretodo el de David Wamba, quien llegó el día del cumpleaños de su mamá -a la que no le gustaba mucho la idea de su vida de fan- con un tatuaje de Wamba que le ocupa todo el brazo.

Sin duda, la irracionalidad ha llevado a los fans a ser excéntricos y, en ocasiones, irresponsables, pero no siendo otra cosa distinta a amor lo que sienten, no se pueden juzgar. ¿Son de otro planeta? No. Probablemente son de otra galaxia que ni siquiera conocemos, y jamás lograremos entender a ciencia cierta sus motivos. Sin embargo, eso no implica que los artistas no se tengan que esforzar todos los días por ser mejores y por ser más responsables con su labor. Su música, artistas, es para la gente y, sobretodo, para esos bien o mal llamados extra terrestres que están y estarán respaldando su trabajo.

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Music videos and music brands: Best Recording Packages 2012

Las carátulas del 2011. ¿Contentos con el ganador? Por lo menos yo… No. 

2rdstudio:

Hace una semana se llevaron a cabo los premios Grammys, y aunque la mayoría de los galardones tienen en cuenta aspectos musicales, el arte también tiene su espacio en la categoría “Best Recording Packages”.

Todos representan un concepto, una estética y una técnica distinta lo que quiere decir…